agrandando el telar

Me encantaron mis primeros tapices, pero cuando empecé a probar, ya tenía en la cabeza la idea de hacer un tapiz bastante más grande, así que me puse a pensar cómo podría hacer.

Si bien la técnica se puede aprender y realizar cómodamente usando telares de cartón, me pareció que para uno de mayor tamaño, sería bueno mayor firmeza. Busqué y vi que lo telares suelen ser de madera y que entre otras formas, se pueden hacer con clavos.

Así que me acordé de un viejo bastidor de madera que había encontrado hace mucho en la calle. Hace tanto, que ya tiene una mudanza a cuestas. Nunca había encontrado en qué utilizarlo, pero estaba segura de que algún día me iba a servir…

Además, recordé unos clavos un poco raros que habían en la casa cuando nos mudamos y que también guardamos para usar algún día…

Al fin había llegado el día.

Con esos materiales y un martillo, además de una regla y un lápiz, para marcar dónde quería poner los clavos, me puse manos a la obra.

Terminados de clavar mis 88 clavos, no podía esperar el momento de empezar a urdir.

Quedé súper contenta con el nuevo telar, ya solo restaba comenzar a tejer.

Los colores los elegí, pensando en la destinataria del telar. En realidad fue una pared desnuda la que me motivó a embarcarme en la aventura de aprender esta técnica y ya que había practicado con los telares pequeños, me animé ya pensando en esa pared en particular, su color, su entorno y el gusto de sus dueños.

Esta vez, como el telar era muy ancho y la aguja de tejer se me quedaba corta como varilla de cruce, desempolvé una vieja regla T, que me vino de perlas.

Utilicé lanas de diferente grosores y texturas y probé algunas variantes de puntos y formas. Me llevó su tiempo, pero fue quedando.

En algunos momentos no sabía cómo seguir, o me encontraba con algunos problemillas, pero el resultado me gustó bastante.

Eso no quiere decir que no tuviera un montón de detalles para mejorar y de nuevas cosas para experimentar, así que arremetí con el segundo big telar enseguida.

Estaba súper entusiasmada y también tenía una pared pensada para este.

En él corregí algunas cosas. En el anterior había usado lana para la urdimbre y no es lo más adecuado si querés mantener la tensión del telar, así que en esta ocasión utilicé hilo de algodón que es inextensible.

También decidí experimentar con curvas y mejorar las que tímidamente había intentado esbozar en el tapiz anterior.

Así fue quedando…

Lo terminé y llegó la hora de la verdad, desmontarlo del telar y ver cómo se sostenía solo. Creo que quedó bastante bien.

Como en los anteriores tapices, utilicé ramas para darle soporte y terminación. Así quedó colgado en la pared.

Me gustó y ya estoy pensando en otra pared denuda que pueda querer arroparse con uno de mis tapices.

Quiero agradecer a Kary por los consejos que me dio sobre la urdimbre y las curvas. Si querés aprender todos los secretos de esta y otras técnicas de telar, te recomiendo que te acerques a su Atelier.

6 comentarios

  1. Alejandra Iguiní dice:

    Remaches o clavos para remachadora, increíble que hayas encontrado tantos sin uso y abandonados, no son baratos. Sin dudas tenían destinado otro fin que no era oficiar de remache. Que linda técnica y me ancantron los resultados. Beso grande

    • Ana Cecilia dice:

      Ni idea de lo que eran.
      Gracias por la información, todos los días se aprende algo nuevo:)
      Seguiré practicando con el telar. Es muy interesante y tiene tantas posibilidades que no te podés aburrir 🙂
      Beso para vos.

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