la casa de otto meiling

Otto Meiling, fue ante todo un apasionado. Sentía un gran amor por la montaña y por el ejercicio duro. Nació en Alemania en 1902 y siendo muy joven viajó a Argentina. En un principio se quedó en Buenos Aires, pero luego decidió buscar su lugar más al sur y emprendió un largo y accidentado viaje. Su destino final, no era Bariloche, pero se vio prendado de sus paisajes y finalmente se estableció allí.

Otto hizo mucho por Bariloche. Era un explorador incansable que subió por primera vez muchos de los cerros de la zona y sus exploraciones derivaron en la primera Guía del Nahuel Huapi y Parque Nacional del Sur. También fundó junto con otros inmigrantes, principalmente alemanes, el Club Andino de Bariloche, en 1934, un club de montaña que existe hasta nuestros días.

En aquella época, el esquí era un deporte muy poco conocido en Bariloche, pero Otto tomó contacto con él y le fascinó. Aprendió a esquiar y se entusiasmó tanto que junto a unos amigos, un ingeniero naval que tenía un astillero y un carpintero, pusieron una fábrica de esquíes. Cuenta que en un principio lo único que tenían para guiarse eran libros y que fue así que hicieron los primeros esquíes, que luego probaban ellos mismos. Más adelante viajó a Alemania a visitar a su familia y aprendió más sobre el deporte de esquiar y cómo hacer esquíes y de paso, trajo bastante material desde allá, para poder seguir construyendo más y mejores esquíes.

En 1937, Otto Meiling compró un terreno en el Cerro Otto y construye el Refugio Berhof. Allí fundó la primera escuela de esquí de Sudamérica, la escuela de esquí Tronador. También construyó allí su casa donde vivió por más de 50 años, mirando la ciudad desde las alturas, hasta su muerte en 1989. Antes de morir, donó su propiedad al Club de Andinismo de Bariloche, para que este la administrara y convirtiera su casa en un museo.

Si querés saber algo más sobre el Refugio Berhof, podés entrar aquí.

Nosotros, luego de nuestro paseo por el cerro y de pasar la tarde en el refugio, bajamos a ver la casa de Otto.

Es una casa típica de montaña de la década de 1930. Aunque Otto vivió en ella hasta 1989, el tiempo quedó detenido en ella.

Por lo que pudimos ver, el techo está hecho con tejuelas de madera solapadas unas sobre otras. Nos recordó algunas construcciones tradicionales que hemos visto en el sur de Chile.

A pesar de que la casa estaba cerrada, pudimos vislumbrar el interior a través de las ventanas. Nos ayudó el hecho de que tiene varias, algunas enfrentadas, por lo que la luz atraviesa las habitaciones y es posible ver hacia adentro.

Como no podía ser de otra manera, saqué fotos. Me gustó mucho la manera en que en algunas de ellas se mezcla la imagen del interior con el reflejo del exterior.

Fue muy interesante imaginarnos un poquito lo que debió ser la intimidad del único habitante de esta pequeña casita de madera. Al parecer tomaba mate, pero también le gustaba el té 🙂

Pensar en los inviernos en que Otto pasaba casi un mes sin bajar a la ciudad, aislado en su amada montaña, rodeado de nieve y en la compañía de sus gatos y sus libros.

Esta debió de ser su sala de estar, donde se encuentra la estufa a leña, la mesa en la que probablemente estudiaba, dibujaba sus mapas y escribía sus cosas. En un rincón, que no sale en esta foto, había una máquina de escribir. También se ven algunos sillones alrededor de la estufa a leña, que nos hablan de que al menos, en algunas ocasiones, recibía visitas.

Esta me pareció que era su área de trabajos manuales. Está muy bien iluminada con ventanas que dan al exterior por tres lados y se ven varias herramientas (en la foto no salieron todas). Está separada de la sala de estar por una pared que tiene una ventana y una puerta con vidrios, supongo que para mejorar la iluminación de la sala, o tal vez fue una habitación que agregó después.

Buscando información sobre Otto, encontré este documental en el que lo podés ver y escuchar. Además de enterarte de más cosas de su historia por su propia boca y verlo en esta misma casa que te mostré.

Curiosidad: El nombre del cerro, no es por Otto Meiling, como creí en un principio. El cerro ya se llamaba así cuando él llegó y su nombre se debe a Otto Goedecke, uno de los pioneros en asentarse en la zona y que tuvo una chacra en los faldeos de este cerro.

2 comentarios

  1. Yo dice:

    Hola.
    Como siempre muy buenas fotos y bien descriptivas, casi que me parece estar ahí.
    Muy buena historia 🙂
    Gracias por compartirlas.

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