nísperos

Me encantan los nísperos. Me transportan a mi infancia, más exactamente al patio de mi abuela, en Treinta y Tres.

Recuerdo subirme al árbol para arrancar la fruta y comerla ahí mismo, sentada en una rama. Era genial.

En Montevideo hay muchas casas que tienen en sus patios árboles de níspero, pero la mayoría de las veces las frutas terminan en el suelo sin ser aprovechadas, al menos por humanos.

Una vez, en Parque Batlle, me topé con un árbol en la vereda. Tenía frutas maduras así que aproveché y me llevé algunas. Luego de comernos las frutas, planté las semillas, a ver si tenía suerte.

Y tuve suerte, nacieron los arbolitos. Bueno, no necesité mucha suerte, porque los nísperos son muy fáciles de germinar. (Lo digo por si te dan ganas de plantar uno).

Esta semilla ya estaba germinando dentro de la fruta

En aquel momento tenía un pequeño patio de hormigón en el que ya habían otras plantitas, así que puse los arbolitos en sendas macetas y allí se fueron desarrollando.

Un día, convencí a mi padre para que plantara uno de los arbolitos en su quinta, así que se lo llevó y lo liberó en la tierra, en Treinta y Tres. Se convirtió en un árbol grande y fuerte.

El otro se quedó en la maceta y luego se mudó a la huerta voladora. Sinceramente, creí que no iba a resistir el cambio, ya que las hojas de estos árboles son grandes y rígidas por lo que no se llevan muy bien con el viento.

Pero contra todo pronóstico, el árbol resistió. Se le secó la rama más alta y no creció, casi, pero sigue vivo y además, este año dio sus primeras flores.

A decir verdad, lo tenía bastante abandonado, siempre pensando que no iba a resistir mucho, pero cuando lo vi florecer, pensé que se merecía una oportunidad y decidí trasplantarlo a una maceta más grande. Bueno, a una maceta, porque lo tenía en un recipiente de pintura.

Me dio pena cuando lo trasplanté, sus raíces delataban mi abandono. Ahora, a esperar si le gustó el cambio, por lo pronto, está dando hojitas nuevas.

Mientras tanto, el árbol que se mudó al «campo» tuvo un desarrollo muy diferente. Y aunque hace un tiempo que se está peleando con una pared, hace años que da frutas y muchas frutas.

La semana pasada mi hermano viajó a Treinta y Tres y me trajo una bolsa de esos nísperos. Como son muy delicados (y sospecho que es por eso que no se venden en las ferias), llegaron bastante machucados. Algunos estaban bien para comer y a los otros decidí convertirlos en vinagre de níspero.

Ya hace un tiempo que hago vinagre, pero en general, de manzana. Por eso mismo tengo una nata madre (mycoderma aceti) que va a hacer que el proceso se acelere un poco. Sé teóricamente que se puede hacer vinagre de casi cualquier fruta, así que solo era cuestión de experimentar.

El vinagre

Para hacer el vinagre se necesita un recipiente limpio para poner la fruta y el agua.

Lavé las frutas, las partí al medio, le saqué los carozos y las puse en el recipiente con agua filtrada y la nata madre. Si no tenés filtro para el agua, se puede dejar reposar unas horas para que se evapore el cloro.

El recipiente se puede tapar con un paño limpio, para que entre aire pero no polvo. Yo decidí dejarle su tapa, pero flojita. Es conveniente ponerlo en un lugar oscuro y ventilado.

Ahora toca esperar a que las bacterias hagan de las suyas. Primero van a convertir el azúcar en alcohol (fermentación alcohólica), y luego el alcohol se convertirá en ácido acético dando paso al vinagre.

Hay personas que pasada la fermentación alcohólica sacan la fruta. Se puede hacer, pero no es indispensable.

Aquí, después de unos días, ya se ven las burbujitas de la fermentación.

Miscelánea

La palabra vinagre viene del latín, vinum acre que quiere decir, vino agrio.

El vinagre es el resultado de una doble fermentación, primero alcohólica y luego acética. Se puede obtener vinagre de los vegetales que contengan azúcares y/o almidones.

El vinagre así obtenido se puede utilizar  como condimento, conservador natural, agente medicinal, neutralizador de olores, ingrediente de productos de limpieza, suavizante para el cabello y para tejidos naturales como algodón y lana , también como agente fijador en procesos de teñido natural.

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