recordando a plef

Este año, allá por febrero, leí una noticia que me impactó mucho, un joven grafitero fue encontrado muerto. Una bala en la cabeza terminó con la vida de Felipe Cabral, mientras contemplaba los retoques finales de la que fue su última obra. Firmaba como Plef.

A Felipe, no lo conocí en persona, pero ya lo conocía a través de su obra, aunque aún no lo sabía. Había visto muchas veces sus simpáticos gatitos.

El caso fue muy oscuro, tanto que aún no se sabe a ciencia cierta quien lo mató. Aunque más allá del autor material de crimen, probablemente lo mató el miedo, ese miedo que ciega y que nos hace ver peligro en todos lados, ese miedo que si te agarra con un arma en la mano puede hacer que hagas desastres monumentales, como lo que le hicieron a Felipe.

En setiembre, la Revista Lento sacó como nota de tapa un reportaje sobre Plef. Ahí lo conocí un poco más. Supe que tenía muchos amigos, que lo querían mucho, que sabía escuchar como nadie, que era un rapero talentoso (Chef Plef, Magia Negra y Epilef en Youtube) y que sabía hacer pan.

También supe que su hermana lo definía como «muy humilde, honesto y auténtico hasta las patas», que en su casa siempre había habido gatos, que quería conocer Brasil y anotarse en UTU para hacer un curso de audiovisuales. A veces la vida parece muy injusta…o las personas…o el sistema que nos aliena.

Quien mató a Felipe, no logró borrar su presencia. Felipe continúa vivo en su obra y en el homenaje que le rinden decenas de personas que han replicado sus gatos por toda la ciudad. Es muy difícil caminar por Montevideo sin toparte con alguna alusión a él más o menos directa en los muros, en los contenedores, en las veredas. El gato de Plef se ha multiplicado de manera increíble. Algunos lo ven como un homenaje, pero hay gente que se plantea comenzar a verlo como una obra artística en sí misma.

Solo caminando un rato por Ciudad Vieja me encontré con todos estos

Este año abrió un pequeño bar vegano, Delira Bar. Conocí Delira cuando estaba buscando un lugar para hacer la primer feria de La Violeta. En Delira nos abrieron las puertas con mucha generosidad. Ahí también estaba la presencia de Felipe, me encontré con algunos dibujos del gatito de Plef en las paredes.

De repente se me ocurrió la idea de que podía agradecer la generosidad de Maggy y Rafa regalándoles otro Plef para su colección. Como la forma de expresarme predominante en el momento era el bordado, salió un gatito bordado. Un homenaje a Plef y un agradecimiento a Delira Bar por tan cálida acogida.

He aquí algo del proceso. No podía faltar la ayudante del año, que además, de gatos sabe mucho 🙂

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