retratando con hilos

Mis habilidades en el dibujo no están muy desarrolladas, especialmente en lo que tiene que ver con retratar personas, así que es un misterio para mí la razón que me llevó a comprar un curso de retrato bordado. No fue algo compulsivo, lo hice con mucho entusiasmo, pero no sé bien por qué.

Tardé unos meses en animarme, pero un día, me puse a mirar los videos. En el curso proponían el retrato de una persona, que podías ir haciendo junto con la guía, pero como no me gusta seguir patrones, decidí buscar un retrato que me inspirara entre mis fotos.

En eso estaba, cuando recordé las reuniones de bordado de Hilo sin fin. En esas ocasiones, siempre sacaba algunas fotos y me pareció un buen archivo para comenzar a buscar.

Ahí estaba esta foto que tomé a mi amiga Loli y que me encantó para hacer mi primera incursión bordando retratos.

Ya elegida la foto, era momento de seguir mirando los videos e ir siguiendo los pasos, adaptándolos al retrato que había elegido.

Como mis habilidades en dibujo de retratos aún necesitan ser ejercitadas para que me salga algo más o menos decente, opté por calcar. Pegué la foto sobre una ventana iluminada y calqué las líneas generales.

Ahora sí, todo listo para pasar el dibujo a la tela y poner la aguja a trabajar.

Empecé por el cabello, porque me parecía lo más sencillo, mejor empezar por algo más manejable.

Las sombras de la cara me parecían un misterio, pero con la ayuda de Sol, de Bugambilo, que es quién guía el curso, lo fui haciendo poco a poco. Confieso que sufrí, pero después de ver el resultado, no podía creer que se parecía a Loli. Valió la pena intentarlo 🙂

Y como me suele suceder, no solo me enamoré del bordado en su lado «mostrable», también me gustó mucho lo que iba quedando en el reverso. Esa maraña de hilos que con sus cruces, nudos, idas y vueltas, posibilitan y definen lo que se va a ver por delante, pero además, configuran ellos mismos una imagen interesante

Pero no todo se trató de la cara. También tenía que pensar cómo representar la ropa de modo que armonizara con el conjunto. Bueno, no solo pensar, hice pruebas en otro trozo de tela, porque como he ido aprendiendo a lo largo de mi camino de hacedora de objetos, la mayoría de las veces, lo que en nuestra mente sería muy fácil y funciona estupendo, no siempre se cumple al tratar de materializarlo. Pero logré vestir a Loli de una manera que me gustó y ahora solo faltaba el fondo.

Esta parte fue mucho más sencilla, porque ahí sí seguí paso a paso la propuesta de Sol. Primero se hace una urdimbre de base y sobre ella se van entrelazando hilos, formando de esta manera, una especie de tela sobre la tela de base. Con esta técnica hay muchas posibilidades de experimentación, combinación de colores y de puntos. Me gustó para seguir experimentando.

Ahora sí, la pieza quedó terminada, pero con tanto manoseo y líneas guía, había que darle un buen baño para que quedara reluciente 🙂

Listo para montarlo en el bastidor que se convertiría en su marco definitivo.

He aquí la serie completa: foto y bordado por su anverso y reverso.

Ya estoy pensando en cuál será mi próximo retrato 🙂

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