futuros almohadones

 

Me contaron que un  sillón muy grande, todo todo gris estaba un poco triste, añoraba un poco de color. Su dueña, que lo quiere mucho, me trajo un montón de hilo para ver qué se podía hacer.

 

 

Mateo me ayudó con esto, pero se entusiasmó demasiado, se quería quedar con sus “alfombritas de colores”.

 

 

Finalmente lo convencí, están prontas para partir y que otras manos las conviertan en bellos almohadones.

 

 

Cuando tenga noticias les aviso.

 

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