mezclando técnicas

Me gusta aprender técnicas diferentes y luego ver cómo las puedo mezclar y utilizar combinadas o en formas poco convencionales. Esta forma de aprender tiene sus pro y sus contras. La desventaja es que no suelo profundizar demasiado en ninguna técnica en particular. Lo bueno es que este estilo de aprendizaje me da una visión diferente y más integrada a la hora enfrentarme a un proyecto, lo que propicia que se me ocurran aplicaciones poco convencionales y mezclas de diferentes técnicas que de otro modo hubiese sido difícil que se me ocurrieran.

Estos meses he estado explorando, aprendiendo, probando, diferentes técnicas de remiendo creativo. También estuve haciendo telares decorativos. Estas dos actividades se me vinieron a la mente cuando se me cruzó por delante un buzo usado que me habían regalado. Lo tenía ahí, guardado, esperando a que se me ocurriera algo para intervenirlo. No está roto, pero, a mi juicio, le faltaba un poco de personalidad. Entonces se juntó una cosa con otra y pensé, ¿por qué no hacer un telar decorativo, integrado en el buzo? Me pareció una manera interesante de darle la chispa que le faltaba y de paso dejarlo un poco más abrigado.

Lo primero, elegir los materiales para hacer el tapiz. En este caso, decidí utilizar hilados que ya tenía en casa. La mayoría de las veces prefiero utilizar lo que ya tengo, es una forma de aprovechar todo, pero además, acota las opciones y eso en general, me sirve para disparar la creatividad. Quería usar algunos colores que contrastaran con el color de base y otros que fueran de la misma gama.

Primero generé una urdimbre integrada en el buzo utilizando un color oscuro para que contrastara. Quería que se vieran las puntadas que sostienen la urdimbre y también generar un efecto con ellas así que hice algunas más allá del área del tapiz y a diferentes alturas.

Para asegurarme de no enganchar el otro lado del buzo sin querer, puse un trozo de cartón en el interior.

Luego de terminada la urdimbre, comencé la trama. Trabajar encorvada sobre la mesa me resultaba incómodo así que aproveché para darle un poco de trabajo extra a Rosendo (es este maniquí que me acompaña hace mucho, que generalmente trabaja como perchero y que a veces me ayuda en el taller). Como es necesario que la urdimbre quede bastante tensa y fija para tejer, sujeté el buzo con unas pinzas en la parte inferior.

Para los remiendos, en general se utiliza el punto tafetán que es tupido y plano y de ese modo cubre bien el agujero, pero en este caso en que la idea era hacer una intervención creativa en el buzo, sin la necesidad de cubrir totalmente la zona, me pude concentrar en crear diferentes texturas, variando los puntos.

Mezclando puntos y colores, fue surgiendo un tapiz en la parte delantera del buzo. A cada pasada de la trama la fui anclando con pequeñas puntadas similares a las que usé para anclar la urdimbre. De esta manera el tapiz se fue integrando al buzo de modo que cuando lo terminé, formaba parte de él.

Me gustó este maridaje, creo que seguiré probando 🙂

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