visible mending…

En español vendría a ser, arreglo o reparación visible, o zurcido visible, aunque puede incluir otras técnicas además del zurcido. A mí me gusta llamarlo zurcido creativo o remiendo creativo, incluso puede ser artístico, seguro que siempre será expresivo.

Pero, ¿de qué estoy hablando?

Se trata de una corriente dentro del upcycling, de la reutilización y el reciclado de prendas. Quienes la siguen reparan la ropa desgastada o manchada de un modo que la intervención sea visible y que le aporte valor a la prenda. Algunos dicen que la prenda no quedará como antes de romperse, sino mejor.

A lo largo de los años, me he dado cuenta que utilizo la ropa y la forma de vestir, como un modo de expresión. Creo que todos decimos cosas cuando elegimos nuestra ropa, aunque no nos demos cuenta, pero algunos lo hacemos con más intencionalidad. Además de mis estados de ánimo y pistas sobre mi forma de ser (cuestiones que en general son inconscientes), en la ropa pongo elementos expresivos y que dicen mucho de mi forma de ver el mundo. Suelo reutilizar ropa, mía o de otras personas para generar nuevas prendas y en algunos casos he usado sin saber, técnicas de visible mending, como cuando utilicé el bordado para arreglar este buzo.

Empecé con estas prácticas hace años, en parte porque me gustaba (de niña, uno de mis sueños era poder hacer mi propia ropa), pero cada vez más, con la conciencia de que tenemos un solo planeta Tierra y que es necesario cuidarlo. Reutilizar ropa en vez de tirarla y comprarme cosas nuevas, remendar prendas desgastadas es una manera de ayudar, no generando más desperdicios, alejando el mayor tiempo posible la ropa del vertedero. Pero, si además el remiendo se nota, e incluso es lindo, estoy dando un mensaje a través de mi ropa, estoy diciendo basta a la moda rápida y al consumismo, estoy proponiendo una reflexión.

La práctica de zurcir, poner parches, y remendar la ropa con diferentes técnicas surge en la época en que la tela y las confecciones no eran tan accesibles como ahora, de modo que se trataba de que la ropa durase la mayor cantidad de tiempo posible en buenas condiciones. Fue una práctica nacida de una necesidad y de la escasez y a diferencia del visible mending actual, se trataba de que la reparación se notara lo menos posible.

Hoy ya no tenemos el problema de la escasez (diría que todo lo contrario). La mayoría de las personas tienen acceso a ropa a precios accesibles, de hecho, a veces demasiado accesibles. Es un tema muy vasto, sobre el que da para hablar mucho, pero acá solo diré que si algo nos sale muy barato, alguien más está pagando lo que nosotros no pagamos.

Por otro lado, el zurcido de las prendas, que antes se hacía por necesidad, hoy es un lujo. Es un lujo porque lleva tiempo y hoy tenemos la sensación de que el tiempo es escaso. Es un lujo y una declaración de principios, tomarse el tiempo de remendar la ropa, cuando podemos ir a una tienda y conseguir más sin demasiado esfuerzo. También es un lujo salirse del molde, no ir vestidos como todos los demás, tener una voz diferente.

Con el zurcido visible o creativo, alargamos la vida de nuestra ropa más querida y a la vez la personalizamos, nos expresamos a través de ella y vamos generando capas de historia sobre la propia prenda que puede pasar a convertirse en un lienzo.

Este es un pantalón muy querido y muy cómodo que está conmigo hace años. Lo compré en una de mis estadías en Chile, en la Feria Artesanal Santa Lucía, en Santiago. Cada vez que lo uso, me acuerdo de ese lugar. Así que cuando Tuna le hizo un desgarro, no era una opción deshacerme de él .

En un principio, como estaba saliendo y no me quería cambiar, le pegué por atrás una cinta de papel que resultó ser mucho más resistente de lo esperado, incluso soportó un lavado. Así que cuando me dispuse a hacer el arreglo decidí dejarla para reforzar, luego elegí los colores y en este caso, me decanté por la máquina de coser.

Y ese es otro tema, para hacer remiendos creativos, podemos utilizar diversas técnicas. Se pueden usar técnicas de zurcido a mano, agregar parches con la máquina o cosiéndolos a mano, se puede bordar, se puede usar crochet. El límite está en tu imaginación. Todo va a depender de lo que sepas o te guste hacer y de los materiales con los que estás trabajando. Enfrentarse a una prenda que necesita reparación es toda una aventura, hay que soltar un poco el control y dejar que los materiales nos hablen.

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